Publicado originalmente en el Boletín de la División de Apoyos a Discapacidades de Desarrollo de enero de 2026.
A pesar de enfrentar el escepticismo de familiares y de la sociedad debido a la parálisis cerebral, me gradué de la Universidad Estatal de Nuevo México con honores, desafiando las percepciones de éxito para las personas con discapacidades.
Durante el nacimiento, una falta de oxígeno dañó el sistema motor de mi cerebro, causando parálisis cerebral cuadripléjica. No puedo hablar con claridad, caminar por mi cuenta ni escribir a mano, pero puedo pensar, aprender y sentir como cualquier otra persona. Aunque la PC limita mi movilidad, todavía puedo vivir una vida plena y exitosa usando tecnología de asistencia.

Para desplazarme, uso una silla de ruedas eléctrica. Actualmente, uso un Accent 1400, un dispositivo de comunicación aumentativo y alternativo (AAC, por sus siglas en inglés), para hablar y hacer mis trabajos. A lo largo de mi vida, tuve diferentes dispositivos AAC, que son tabletas digitales o iPads con un software que me permite escribir lo que quiero decir y lo dice en voz alta por mí. Accedo a mi Accent 1400 con un joystick Bluetooth, el mismo que uso para conducir mi silla de ruedas.
Toda esta tecnología de asistencia, junto con terapeutas, la familia, los profesores y los servicios de apoyo, me ayudó a estar donde estoy hoy. Después de más de nueve años, lenta pero segura, obtuve una Licenciatura en Artes con una doble especialización en Periodismo y Estudios de Medios y Español.
La universidad fue desafiante, pero me empoderó a ser independiente, confiada y encontrar un sentido de propósito en la vida. Después de soportar noches largas, madrugas y tareas pesadas, algunas de las cuales incluso fueron publicadas, me di cuenta de que aspiro a ser una periodista bilingüe defensora de la discapacidad.
La sociedad, junto con los medios de comunicación, nos ha adoctrinado a pensar que ser discapacitado es algo anormal, lo que nos hace sentir menos que los demás. Por mucho que intentemos pertenecer o encajar dentro de lo que la sociedad considera normal, simplemente no podemos porque somos diferentes. A menudo somos vistos como alguien por quien sentir lástima, incapaces, poco atractivos e incluso asexuales, excluyéndonos y estigmatizandonos. Lamentablemente, sí, el mundo no se creó pensando en nosotros, a pesar de que las discapacidades o, mejor aún, las diversabilidades siempre han sido parte de la sociedad.
Como miembro de la comunidad discapacitada, me veo contribuyendo a normalizar las diversabilidades en mi futura carrera. Con mi experiencia de primera mano, habilidades periodísticas y de oradora, espero crear un impacto duradero, cambiando la forma en que se ve la discapacidad. El mundo necesita dejar de estigmatizar las discapacidades y comenzar a aceptarlas.